sábado, 15 de junio de 2013

Una cruzada para salvar a la iguana


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Iguana
Por sus docilidad, este reptil se ha convertido en el mejor amigo de este niño.

En manos del Instituto Alexander Von Humboldt se encuentra la posibilidad de saber si el país está frente a una gran fuente de proteína alterna y a la mano, o frente a una especie en vía de extinción que requiere manejo y cuidado urgente para evitar que desaparezca. El Humboldt y Ecopetrol se dieron a la tarea de investigar durante 2 años la iguana (la de escama y hueso) en varias zonas del país, para generar información que fortalezca su conservación y uso sostenible. Empezando por las zonas petroleras.

Este reptil entre verde y gris, cuya imagen representa a Ecopetrol y ya está avaluada en 3.560 millones de dólares por la firma Interbrand y en 4.240 millones de dólares por Millward Brown, suele encontrarse en bosques de medio Colombia: de los valles interandinos a la Amazonía, en la Orinoquía y en las costas del caribe y el pacífico.
Y mientras en la Costa Caribe hace parte de suculentos platos de Cuaresma por ser carne blanca y tener el infortunio de construir sus nidos y poner sus huevos entre febrero y marzo (lo cual integra automáticamente los huevos a los menús), en lugares como la Refinería de Ecopetrol en Barrancabermeja o los campos petroleros del Meta o Norte de Santander es algo así como un compañero de trabajo reputado y respetado.

Por eso se la ve, casual, dando vueltas por los pozos y las afueras de los casinos, observando amaneceres sobre las tuberías o en los taladros de producción y reptando bajo los contenedores que hacen las veces de oficinas en las zonas operativas.

Por ejemplo, en Castilla (Meta), en una de las sedes administrativas de la petrolera, juveniles verdes corretean todas las mañanas debajo del contenedor del Centro de Servicios Compartidos. Y en el pozo 42 atisban desde los árboles vecinos la salida del crudo pesado que parece pegote y se resbala lento muy lento, como cuando una iguana baja de su árbol para conseguir en tierra un nido seguro.

Solo le faltaría el casco. Pero no lo necesita porque tiene su cuerpo cubierto de escamas de piel engrosada lo cual, al parecer, la hace resistente hasta a meteoritos. Se estima que este reptil, algo así como primo en tercer grado de los extintos dinosaurios, estaba presente durante el monumental insuceso y ha logrado mantenerse más o menos igual desde hace millones de años hasta nuestros días.

Una práctica conocida de los trabajadores de Ecopetrol en las zonas operativas es la de bajar la velocidad y hasta frenar en seco cuando se ve a lo lejos que una iguana va atravesando alguna de las vías internas de los campos petroleros. De hecho, en algunas de Tibú (Norte de Santander) y Barrancabermeja se instalaron señales de tránsito con la silueta del animalito alertando sobre su presencia.

En Barrancabermeja existe una brigada especial de rescate de iguanas (y otros animales silvestres) que las atiende cuando sufren algún accidente o se quedan enredadas de pronto en ciertos sitios de la operación. Incluso se supo de un operador de maquinaria en Coveñas que fue “adoptado” por una iguana y ella ahora lo sigue a todos lados.

Sagrada para los petroleros, pero presionada en otros escenarios, lo cierto es que “esta especie ha sido desde tiempos precolombinos una fuente importante de proteína animal para muchas comunidades locales, principalmente de las planicies costeras. Como consecuencia de su aprovechamiento, las poblaciones silvestres han disminuido considerablemente”, de acuerdo con Brigitte Baptiste, directora del Humboldt.

Una, dos, tres colas…

En comportamiento y fisiología este reptil herbívoro tiene algo de camaleón. A lo largo de su vida muestra varios colores: verde de pequeña, gris de adulta y rosado-naranja (el macho) cuando está en su etapa de reproducción. Se diría que se sonroja para conseguir pareja. El macho también ostenta algo parecido a una aleta o papada que le cuelga y es cada vez más larga con la edad.

El aire de dinosaurio se lo da una fila de unas especies de crestas firmes que sobresalen de nuca a cola.

El animalito puede llegar a medir hasta casi 2 metros contando su cola, cuyas características especiales son, de un lado, unas franjas negras alternadas con su verde o gris y la autotomía que es la capacidad de poder desprenderla a voluntad en caso de encontrarse en peligro.

La idea es que le suelta un pedazo de su propio cuerpo a un enemigo para que se distraiga o lo engaña haciéndole creer que se trata de una serpiente. Una nueva cola le vuelve a crecer varios días después.

Se asume completa

El proyecto Iguana Viva aprovechó la presencia de la iguana verde en el logo de Ecopetrol para desarrollar esta iniciativa, única en Colombia, que conecta los esfuerzos de una empresa sobre la especie que representa su propio logo, con el apoyo de la comunidad científica.

“En Colombia el conocimiento básico de las poblaciones de esta especie, así como los patrones de aprovechamiento por parte de las comunidades locales, es prácticamente nulo por lo que garantizar su manejo y conservación mediante programas de zoocría, como se ha hecho hasta el momento, resulta incierto. Por esta razón, y en honor al logo que identifica a Ecopetrol, nos unimos con Iguana Viva como estrategia innovadora de conservación de esta especie en el país”, dijo Baptiste.

El costo de la investigación asciende a 900 millones de pesos de los cuales Ecopetrol aporta 450 millones y el Humboldt el resto en especie, representado en el trabajo de los expertos (biólogos, sociólogos, economistas, comunicadores), las visitas de campo y los resultados.

“La iguana verde ha sido siempre un animal muy cercano a Ecopetrol. Lo encontramos en casi todas nuestras áreas operativas en campos de producción que tienen más de 60 años y que van desde los valles interandinos hasta la Orinoquia y el Putumayo. Desde que definimos que este animalito nos representaría hemos buscado la forma de trabajar para generar información que permita determinar el estado real de sus poblaciones y desarrollar acciones que garanticen su sostenibilidad. El proyecto Iguana Viva es la oportunidad que estábamos buscando”, dijo Oscar Villadiego, Vicepresidente de HSE y Sostenibilidad Operativa de Ecopetrol.

Más que una nueva casa

Aspectos taxonómicos y evolutivos, tiempos reproductivos, hábitos y preferencias alimenticias, tamaños poblacionales, entre otros, son algunos de los temas que se esperan ahondar con el proyecto. De la misma manera se pretende caracterizar e identificar las formas de uso y manejo de la especie en diferentes contextos socioecosistémicos.

Igualmente, los investigadores trabajan en la consecución de información específica sobre los grupos de usuarios, formas de relacionamiento, conocimiento tradicional y aprovechamiento de la especie con perspectiva histórica para, incluso, llegar a proponer el manejo de hábitats de la iguana verde.

¿Qué le espera a la iguana? La posibilidad de contar con una propuesta de plan de manejo que, en su momento, se le hará entrega a la autoridad ambiental competente; los esfuerzos de la petrolera por el cuidado del animalito y la bienvenida a una posibilidad infinita de acciones en pro de la especie. Como cuando Ecopetrol llegó por primera vez a la Bolsa de Valores de Nueva York y una gran pancarta a la entrada decía: “The iguana has a new home”. Ahora, más que una nueva casa, tiene una nueva oportunidad.

¿Por qué está amenazada?

La iguana iguana o iguana verde es una especie que está incluida en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, sus siglas en inglés) en el Apéndice II.

Esto implica que la intensidad de la caza como alimento y para comercializar sus huevos está poniendo en riesgo la supervivencia de la especie en el país, pues se las mata más rápidamente de lo que se reproducen.

Investigaciones del Instituto Humboldt demuestran que en el Cesar, la Guajira, y San Andrés la iguana se come entera. Pero en Atlántico, Magdalena, Córdoba y Bolívar se consumen sus huevos y se desperdician la carne y la piel. A los huevos se les atribuyen características afrodisíacas. En el Cesar y la Guajira se puede conseguir (en contra de las normas), el plato de iguana por 15.000 a 25.000 pesos. Pero lo preocupante es la venta de huevos porque las iguanas hembras son atrapadas y abiertas sin anestesia ni condiciones de salubridad medianamente adecuadas, por personas que las dejan abiertas en algunos casos.

Si tienen suerte, recibirán un par de rústicas puntadas que les permitirán sobrevivir por un tiempo, aunque sin posibilidad de reproducirse de nuevo.

La mayoría son dejadas a su suerte, infértiles y con infecciones, porque las rellenan con piedras y basura, de manera que no les quedan casi probabilidades de sobrevivir.

“Nuestros niños en muchas regiones de Colombia aprenden a desovar a las iguanas desde muy corta edad, pero rara vez se utilizan estos huevos para satisfacer a la población local: los mayores clientes de huevos y carne de iguana son los turistas. De ahí, que la responsabilidad de su conservación no solo es de los habitantes de las regiones, sino de quienes visitan estas comunidades en busca de un plato exótico para comer”, dice Ana María Moncaleano, profesional ambiental de Ecopetrol, encargada del convenio Ecopetrol-Instituto Alexander Von Humboldt.

RUBY MARCELA PÉREZ J.
Especial para EL TIEMPO
Periodista ambiental y funcionaria de Ecopetrol. Con información del Instituto Alexander Von Humboldt

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