martes, 9 de febrero de 2016

¿Parece habitable la Tierra a cientos de años luz?

Un astrónomo extraterrestre probablemente pensaría que estamos demasiado cerca del Sol como para albergar vida y nos descartaría como objeto de estudio.


A cientos de años luz la Tierra puede parecer un planeta demasiado caliente para albergar vida - NASA
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Sabemos que la Tierra es un planeta habitable porque aquí estamos, pero ¿qué impresión nos daría nuestro propio mundo a cientos de años luz de distancia? Buena sí, pero no óptima, según el astrónomo Rory Barnes de la Universidad de Washington.
Los astrónomos detectan posibles exoplanetas, planetas que se encuentran más allá del sistema solar, no a través de la observación directa, sino por la atenuación de la luz que se produce cuando esos mundos pasan por delante de su estrella anfitriona, lo que se denomina «tránsito».
Muchos factores influyen a la hora de juzgar la posible habitabilidad de un mundo, incluyendo la cantidad de energía que recibe de su estrella, la distancia y el radio de su trayectoria orbital y el comportamiento de sus planetas vecinos. La espectrometría se utiliza para estimar la masa y el radio de la estrella anfitriona, a partir de la cual los astrónomos pueden estimar el tamaño del planeta mismo.
Pero la validación o confirmación de planetas es metódica, el trabajo consume mucho tiempo, y el acceso a los grandes telescopios necesarios es caro. Por todo ello, el índice de habitabilidad, que considera todos esos factores, ayuda a los astrónomos a clasificar y priorizar los planetas para ayudar a determinar cuáles son dignos de un estudio más detallado y descartar los que no lo sean.
Gestionando estos miles de cálculos, el índice de la Tierra, si se observa desde lejos, de la misma forma que ahora observamos planetas lejanos, es de aproximadamente el 82% de ser el adecuado para la vida. ¿Pero por qué nuestro planeta, el único ejemplo de mundo conocido capaz de alojar vida, no se lleva un 100% en su calificación?
«Básicamente, porque podríamos estar demasiado cerca de nuestra estrella», afirma Barnes. «De hecho, estamos bastante cerca del borde interior de la zona habitable. Si nos fijamos en la Tierra con nuestras técnicas actuales, llegaríamos razonablemente a la conclusión de que podría ser demasiado caliente para la vida». Un astrónomo extraterrestre que utilizara técnicas similares a las nuestras probablemente nos encontraría interesantes, pero no gritaría ¡eureka! en cuanto nos viese. No sabría que hay océanos y vida, sino solo un mundo que parece demasiado caliente.

El gemelo de la Tierra, despreciado

La zona habitable es la franja de espacio alrededor de una estrella donde el planeta rocoso que la orbita puede ser capaz de mantener agua líquida en su superficie, dando así una oportunidad a la vida. Pero la distancia a la estrella anfitriona es sólo uno de los muchos puntos que forman el índice de habitabilidad. Otros son la composición del planeta, los detalles de su trayectoria orbital y el comportamiento de los mundos cercanos.
Lo que Barnes quiere apuntar es que si se encontrara un gemelo de la Tierra, cerca del borde interior de su zona habitable, y otro planeta con una calificación del índice de habitabilidad superior, ¿en el estudio de cuál de ellos deberíamos gastar millones? El gemelo de la Tierra perdería. Con ello, Barnes quiere poner de manifiesto que quizás tengamos una información muy limitada a la hora de ponernos a estudiar a los candidatos a una futura Tierra.

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