domingo, 9 de marzo de 2014

5 mitos sobre el sueño de los animales

Oso Polar
Poco se sabe sobre el reino animal cuando se duerme, y lo que se sabe es tema de debate.
El misterio del sueño sigue siendo una fuente de fascinación para los biólogos pero apenas unos 50 de los más o menos 60.000 vertebrados del planeta han sido estudiados.
Ahora, un grupo de expertos y un equipo de documentalistas de la BBC se unieron para tratar de aprender un poco más sobre esas horas que los animales pasan en brazos de Morfeo.
Con los avances en la tecnología que permite observar la conducta y actividad mental, cada año se descubren nuevas cosas y teorías de antaño se derrumban.
He aquí algunos mitos tumbados.

Los perezosos no son los que más duermen

Perezoso
A pesar de su reputación, los perezosos no son los animales más fanáticos de la siesta en el reino animal.
Es cierto que se mueven con lentitud pero un estudio de perezosos en su hábitat natural mostró que dormían unas 9 a 10 horas al día.
Los koalas los superan con unas 14,5 horas pero ninguno se le acerca a los que, por ahora, tienen el récord de dormilones: los pequeños murciélagos cafés (Myotis longipes) que llegan a dormir durante 20 horas al día.
En el otro extremo, los animales que necesitan menos sueño parecen ser los gigantes que pastan. Las jirafas y los elefantes sólo pasan unas tres o cuatro horas dormidos en la noche.

No todos los felinos duermen el 90% del día

León
El rumor de que los leones se la pasan acostados por más de 20 de las 24 horas del día es, al parecer, una calumnia.
Los grandes felinos, como sus pequeños primos domésticos, duermen siestas cortas y esporádicas sin importar cuánta luz haya para poder aprovechar la oportunidad de comer bien a cualquier hora.

Las ballenas pueden soñar

Ballena
Aunque los científicos no pueden medir directamente si los animales pueden soñar, sí pueden registrar si experimentan movimientos oculares rápidos (REM o MOR).
Esa es la fase del sueño más profundo, en la que los músculos se mueven menos y los humanos sueñan.
Esa falta de movimiento en los músculos es un problema para los mamíferos marinos pues tienen que retornar a la superficie del agua con regularidad para respirar.
Se sabe que las ballenas pueden dormir parcialmente con una mitad del cerebro y luego la otra, algo que se conoce como el sueño unihemisférico, para poder mantener los movimientos esenciales.
Pero para complicar el tema, evidencia reciente indica que las ballenas también pueden entrar en las profundidades del sueño REM, aunque sea por cortos períodos de tiempo.
Patrick Miller, de la Universidad de St Andrews, formó parte del equipo que filmó a un grupo de cachelotes (Physeter macrocephalus) descansando, con sus cabezas en o cerca de la superficie del mar.
Las ballenas se mantuvieron inusualmente quietas hasta que un bote accidentalmente las perturbó y para Miller esa fue una prueba de que estos mamíferos entran en esa fase de sueño profundo en la que es posible soñar.

El albatros no duerme cuando vuela

Albatros
Los albatros errantes son famosos por volar distancias de miles de kilómetros sobre el mar abierto antes de retornar a la tierra.
Sus viajes duran tanto que se asumía que dormían mientras volaban.
Un estudio reciente reveló que los pájaros pueden mantenerse arriba sin esfuerzos mecánicos gracias a que las articulaciones de sus alas son únicas, lo que parecía respaldar la teoría de que podían dormir en el aire.
Sin embargo, este estilo especializado de volar no se presta para dormir, según Niels Rattenborg, del Instituto de ornitología Max Planck.
"Cuando se compara el volar alto en el cielo sin nada con qué chocarse, el vuelo dinámico cerca a las olas puede ser más cognitivamente desafiante, por lo que resulta en una mayor necesidad de sueño", explica.
"Eso podría explicar por qué la mayoría de estudios de seguimiento han mostrado que los albatroses usualmente paran y flotan en el agua durante varias horas por la noche".
Los estudios de biólogos sobre el sueño de los pájaros indica que más que tomar una siesta mientras vuelan, algunas especies han evolucionado de manera que pueden dejar de dormir del todo cuando tienen que completar un largo viaje.
"Nuestro reciente descubrimiento de que los playeritos pectorales (Calidris melanotos) pueden reducir considerablemente el tiempo que pasan durmiendo durante la estación de apareamiento en el verano ártico sin experimentar bajas en su desempeño refuerza la posibilidad de que al menos algunas aves marinas podrían haber evolucionado una habilidad similar para suspender el sueño durante largos viajes en el mar".

No todos los tiburones son incansables

En vez de subir a la superficie como las ballenas, los tiburones respiran forzando agua oxigenada por las hendiduras de sus agallas.
Algunas especies, como los tiburones nodriza, pueden hacerlo chupando agua por sus bocas o aperturas especiales en sus cabezas conocidas como espiráculos.
Esos tiburones han sido observados quedándose quietos en el fondo del mar, lo que ha llevado a teorías de que podrían estar dormidos, pero otras especies tienen que nadar hacia adelante sin cesar para poder forzar al agua a entrar por sus agallas.
Este movimiento continuo quizás no suena muy reposado pero un estudio de los tiburones mielga, galludo o tollo de cacho (Squalus acanthias) encontró que la actividad al nadar era controlada por la médula espinal, no el cerebro.

El científico especializado en tiburones, R. Aidan Martin señaló que eso podría significar que los tiburones pueden estar inconscientes a pesar de que se están moviendo, y así su cerebro puede descansar.
Tiburón

viernes, 7 de marzo de 2014

La malaria sube a las montañas por el calentamiento global

Células infectada con malaria
Al parásito de la malaria, que en la foto se ve infectando células rojas de sangre, Malaria parasites - seen here infecting red blood cells - no le gusta el frío.

El frío de las regiones más altas era un buen recaudo contra la malaria.
Pero el aumento de las temperaturas está causando la propagación de esta enfermedad a mayores altitudes, según sugiere un nuevo estudio.

Según los científicos, cuyos hallazgos publica la revista especializada Science, el futuro incremento de la temperatura puede resultar en millones de nuevos casos en algunas áreas.Los investigadores observaron que los habitantes de las regiones montañosas de África y América del Sur enfrentan un riesgo creciente de infección de la enfermedad que transmiten los mosquitos anófeles durante los años más cálidos.
"El impacto en términos del aumento del riesgo de la exposición a la enfermedad es muy grande", dijo Mercedes Pascual, investigadora de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, y autora del estudio.

Expansión

Las zonas altas habían estado tradicionalmente a resguardo de esta devastadora enfermedad, ya que tanto el parásito de la malaria como el mosquito portador no toleran el aire frío.
"El riesgo de la enfermedad disminuye con la altura y esta es la razón por la que históricamente la gente se ha asentado en estas regiones montañosas", explicó Pascual.
Pero los científicos dicen que este mal está entrando en nuevas áreas que hasta ahora habían estado libres de malaria.
Los investigadores observaron zonas densamente pobladas en las montañas de Colombia y Etiopía, donde existen registros detallados de temperaturas y casos de malaria desde la década de 1990 y hasta 2005.
Así vieron que en los años más cálidos, la malaria se desplazó a más altura en las montañas, mientras que en los años más fríos se limitaba a las elevaciones más bajas.
"Esta expansión puede ser la responsable de una parte sustantiva del aumento de casos de malaria que observamos en estas áreas", dijo Pascual.

Montañas de Colombia
El estudio se realizó en las montañas de Colombia (en la foto) y Etiopía.

Más vulnerables

Los científicos creen que el aumento de temperaturas puede causar una mayor propagación.
Temen que en Etiopía, donde casi la mitad de la población vive a una altitud de entre 1.600m y 2.400m, podría haber muchos más casos.
"Hemos estimado que, en base a la distribución de la malaria con la altitud, el aumento de 1ºC en la temperatura podría ocasionar tres millones de casos adicionales en menores de 15 años por año", precisó Pascual.
Además, advierten los investigadores, dado que las poblaciones de esas zonas nunca han sido expuestas a la malaria, son particularmente vulnerables a la enfermedad.
Por eso sugieren que los esfuerzos para evitar su propagación deberían enfocarse en las zonas que se encuentran en los límites de esa expansión.
El mal es más fácil de controlar en esos lugares que en las alturas más bajas, donde ya está establecida.
De acuerdo a las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, se registraron 207 millones de casos de malaria en 2012 y 627.000 muertes.
La mayoría de las muertes ocurren entre los niños que viven en África.

jueves, 6 de marzo de 2014

Suéters para salvar la vida de pingüinos bebé


pinguino_con_sweater
Nada como un sweater para evitar que los pingüinos pasen frío y se laman el crudo tóxico.

Tejer un suéter de lana para un pingüino bebé puede parecer una tarea frívola, pero para un pingüino puede ser cuestión de vida o muerte.
No hay nada mejor que un suéter calentito para evitar que aquellos pingüinos que tuvieron la mala suerte de toparse con un vertido de crudo, mueran de frío y hambre.
Sobrevivir a un vertidoDe hecho, son tan importantes que grupos conservacionistas en Australia, Tasmania y Nueva Zelanda piden cada año a voluntarios de todo el mundo que sepan tejer, que les ayuden a suministrar ropa caliente para estos animales, en especial para sus crías.
Cuando las plumas de un pingüino se embadurnan de petróleo, pierden su capacidad aislante. El agua penetra hasta la piel, les hace sentir mucho frío, y pesan tanto que les cuesta nadar, cazar y alimentarse.
Una de las mejores formas de evitar que estos pingüinos mueran es lavarlos.
Pero grupos se observó que muchos, sobre todo los más débiles y jóvenes, morían de frío o intoxicados antes de poder ser atendidos.
Los suéters no sólo les mantienen lejos del frío, sino que también evitan que se laman las plumas y mueran envenenados.

Voluntarios

El llamado Penguin Jumper Program (Programa de suéters para pingüinos) para suministrar suéters a los pingüinos empezó en 2001, cuando un vertido de petróleo afectó a 438 pingüinos azules.
En aquella ocasión fue tal la necesidad de ropa de lana a medida, que se hizo un llamado pidiendo ayuda a voluntarios en la confección de las prendas.
La respuesta fue tan grande que recibieron cerca de 1.000 suéters procedentes de todo el mundo.
La entonces portavoz del Tasmania Conservation Trust, una de las organizaciones que participó en la convocatoria, comentó a la BBC que no e que los pingüinos estén muy "felices" cuando les pones un suéter.
"Pero son necesarias para su propia protección", explicó, "los suéters evitan que los pájaros empiecen a acicalarse los unos a los otros y traguen el crudo tóxico antes de que se laven sus plumas".

Una pequeña gran obra

La respueta del público ha sido tal, que desde entonces, organizaciones como la Fundación para los Pingüinos de Phillip Island incluso convocan concursos al mejor suéter de pingüino.
Para su elaboración facilitan un patrón detallado sobre las medidas y forma adecuadas para estas criaturas.
Según dicen, gran parte de los suéters que reciben son distribuidos en otras asociaciones conservacionistas, mientras que el excedente, o las prendas que no dan la talla, se venden para recaudar fondos.

Así que ya saben, si les gusta tejer y les encantan los pingüinos, ya tienen la oportunidad de hacer una pequeña gran obra.
pinguino_con_sweater
El "Penguin Jumper Program" invita a voluntarios a tejer sweaters para pingüinos.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Explican por qué aparecen bolas de luz antes de un terremoto


Rayos
En esta representación gráfica se muestra un fenómeno lumínico parecido a lo que se denomina "luces de terremoto".
Unos misteriosos rayos de luz aparecen a veces poco antes de un terremoto, y la ciencia parece haber encontrado la explicación de este fenómeno.
Según investigadores de la Universidad Rutgers, de Estados Unidos, los destellos lumínicos se producen porque los deslizamientos del suelo cerca de las fallas geológicas de la Tierra generan una carga eléctrica.

Los rayos más habituales en el cielo son el resultado de una acumulación de carga eléctrica en las nubes.Conocidas como "luces de terremoto", pueden ocurrir antes o durante los movimientos sísmicos.
Pero los experimentos de laboratorio sugieren que estas luces se originan, en cambio, por el aumento de carga eléctrica en el suelo.

Carga eléctrica

Tal como reporta James Morgan, periodista de la BBC, el misterioso mecanismo fue revelado cuando los científicos llenaron recipientes con harina y la agitaron hasta que aparecieron grietas.
Recipientes de harina
Los científicos experimentaron con recipientes de harina.
Entonces observaron que esto generaba cientos de voltios de electricidad, lo que sugiere que incluso sutiles deslizamientos del suelo en las fallas geológicas son suficientes para cargar la Tierra y provocar rayos en el cielo.
El equipo liderado por Troy Shinbrot observó también otros dos tipos de materiales con partículas que se unen y deslizan de forma similar a como lo hace la Tierra en las zonas más propensas a los sismos.
Así descubrieron que, al ser movidos, todos desarrollan un voltaje eléctrico.
Aún no han podido averiguar por qué se produce esta carga.
Pero estas señales de advertencia luminosas podrían ayudar a prevenir desastres, por ello se han iniciado proyectos para observar y registrar estas luces en zonas especialmente vulnerables a los movimientos sísmicos.
clic

martes, 4 de marzo de 2014

El secreto de la longevidad: comer menos proteínas animales hasta cumplir los 65

Una nueva investigación vincula el consumo elevado de proteínas a una mayor mortalidad y riesgo de cáncer en la edad adulta. Con la vejez se produce el efecto contrario

El secreto de la longevidad: comer menos proteínas animales hasta cumplir los 65
THIERRY DE LESTRADE/CELL METABOLISM
El italiano Salvatore Caruso, con 108 años, es uno de los hombres más longevos que vive en Italia. Nació en Molochio, una pequeña ciudad donde viven muchos centenarios
Que buena parte del secreto de la longevidad está en la dieta es una certeza respaldada por la comunidad científica. Pero lo que aún no está tan claro es cómo debería ser esa dieta para vivir más y mejor. ¿Debería incluir una copa de vino tinto al día? ¿tendría poca grasa y mucha fruta y verdura? ¿habría que comer muy poco? Varios trabajos científicos han respaldado muchas de estas recomendaciones, pero ahora dos nuevos estudios realizados por grupos de investigación diferentesapuntan una nueva: controlar la cantidad de proteínas animales a lo largo de la vida. En resumen, pocas cuando aún somos jóvenes y más al entrar en la vejez.
Los trabajos publicados sugieren que las proteínas tienen un efecto diferente en el organismo, según la etapa de la vida en la que se tomen. Si se abusa de ellas en la edad adulta, se eleva el riesgo de mortalidad y de padecer cáncer. Pero cuando se superan los 65 años y nos acercamos a la vejez se produce el efecto contrario, entonces comer más proteínas y reducir los hidratos de carbono puede prolongar los años de vida saludable.
Además de darnos pistas sobre como vivir más y mejor, este nuevo hallazgo proporciona también más argumentos a los que han criticado algunas de las dietas más famosas para adelgazar, como la Atkins y la Dukan, basadas en regímenes hiperproteicos. Los detalles de las dos investigaciones se publican en la revista científica «Cell Metabolism».

Tan dañinas como el tabaco

La primera de ellas Valter Longo, director del Instituto de Longevidad de la de la Universidad del Sur de California y autor principal del primer estudioadvierte de que comer a diario mucha carne, pescado, aves y otras proteínas animales puede ser «tan dañino como el tabaco». Al menos para las personas de mediana edad.
Longo y sus colaboradores han llegado a esta conclusión tras volver a analizar un estudio norteamericano sobre hábitos de dieta que incluía a 6.831 personas hasta los 65 años de edad. Vieron que los amantes de la dieta hiperproteica (aquellos en los que más del 20% de las calorías tenían una fuente protéica) multiplicaron por cuatro sus probabilidades de morir por cáncer o diabetes. Sin embargo, el efecto en los mayores de 65 años fue exactamente el contrario:los que más proteínas consumían eran los que gozaban de una mejor salud.

Una extraña paradoja

La explicación a esta extraña paradoja está en el propio dinamismo de la biología humana. La clave estaría en una proteína que controla la hormona del crecimiento, llamada IGF-I. Muchos tejidos del organismo liberan esta proteína y afecta a casi todas las células del cuerpo. Los principales órganos sintetizadores son la placenta, el corazón, el pulmón, el riñón, el hígado el páncreas, el bazo, el intestino, los testículos, los ovarios, la médula ósea... Los seres humanos producen aproximadamente 30 mg de IGF-1 al día hasta los 30 años de edad, y desde ese momento la producción decrece y cae en picado a partir de los 65 años. Esta caída es la que contribuye al debilitamiento muscular.

Mejor legumbres que carne

Un aspecto importante es que en las dos investigaciones se deja claro que las proteínas procedentes de plantas, tales como las que proporcionan las legumbres, no parecen tener los mismos efectos sobre la mortalidad en la mediana edad que las de origen animal.
Longo, autor de la investigación, apuesta por reducir la ingesta diaria de todas las proteínas pero especialmente las de origen animal..
Su trabajo sustenta las recomendaciones de varias agencias de salud según las cuales un consumo saludable es de unos 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal cada día en la edad adulta. Por ejemplo, una persona que pesa 59 kilogramos debería consumir cada día entre 45 y 50 gramos de proteína por día con una preferencia por las proteínas de origen vegetal, como las legumbres.
Los investigadores califican como dieta con alto contenido de proteínas una en la cual al menos el 20 por ciento de las calorías procedan de proteínas, incluidas las proteínas de origen vegetal o animal.
Una dieta moderada incluye del 10 al 19 por ciento de calorías procedentes de proteína, y una dieta baja es la que incluye menos del 10 por ciento de proteína.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Buscan salvar de la extinción al más raro pinzón de Darwin


Esta ave es la más rara de las trece investigadas por Darwin en las Galápagos en 1837.

Científicos del Parque Nacional Galápagos (PNG), de la Fundación Charles Darwin y del Zoológico de San Diego (EE.UU.) se propusieron salvar de la extinción al más raro de los pinzones estudiados hace casi 180 años por el científico inglés en ese archipiélago ecuatoriano.
Se trata del raro pinzón de manglar (Camarhynchus heliobates), confinado actualmente a una pequeña región de 30 hectáreas en Playa Tortuga Negra y Caleta Negra, en la Isla Isabela, la más grande y occidental de las Galápagos.
Los científicos calculan que no hay más de entre 60 y 80 individuos de pinzones de manglar, los que están amenazados por especies invasoras introducidas como ratas, gatos y, especialmente, la mosca parásita Philornis Downsi, que ataca a los polluelos.
Por ello, un grupo de científicos, instaló el pasado 25 de enero un campamento en Playa Tortuga Negra, en el norte de Isabela, para emprender el proyecto de recuperación del pinzón de manglar, especie ubicada en una lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como críticamente amenazada.
La ministra ecuatoriana de Ambiente, Lorena Tapia, destacó la unidad entre las entidades científicas para acometer un proyecto de tanta importancia en materia de conservación.
"Debido a la magnitud geográfica de los problemas que enfrentamos, se requiere aunar esfuerzos para la conservación de una especie que se ve seriamente afectada" como el pinzón de manglar, afirmó Tapia.
Por su parte ,Arturo Izuerieta, director del PNG, explicó que el grupo científico cuenta con equipos especiales para llevar adelante el proyecto. Se recogen los nidos construidos en las copas de árboles, de hasta 17 metros de alto, para llevarlos a incubadoras donde se pueda completar el ciclo para la eclosión.
Lo anterior se debe a que los especialistas han registrado una tasa de mortalidad del 95 por ciento, especialmente por la incidencia de la mosca Philornis downsi que, en su estado de larva, se alimenta con sangre de los polluelos en los nidos.
"Los huevos y pichones son trasladados en un contenedor hermético hasta un sitio acondicionado (...) para la incubación y crianza en cautiverio de los individuos, que serán evaluados para comprobar o descartar que están infectados con la larva", agregó Izurieta.
Además, precisó que en una primera fase serán recogidos los huevos de una decena de nidos que se encuentren en estado avanzado de incubación natural. En el campamento, los científicos de la Fundación Charles Darwin y del Zoológico de San Diego cuidan el peso y humedad de los huevos y alimentan permanentemente a los polluelos, cuyo hábitat provisional ha sido adecuado para que escuchen grabaciones de sonidos de pinzones adultos, con el objetivo que se habitúen a sus colonias.
El PNG informó que dos polluelos extraídos en la primera expedición al sitio "se encuentran estables, mientras que el primer polluelo incubado salió del cascarón el 10 de febrero. El sitio cuenta ya con ocho pichones nacidos".
Agregó que en una segunda fase y una vez que los pichones alcancen un "estado de volantones" (capaces de volar), se los repatriará a un área de adaptación en Playa Tortuga Negra, para que se familiaricen con el área hasta evaluar el momento adecuado para su liberación.
Este proceso será controlado hasta que los pichones se alimenten de forma independiente, aunque los individuos podrán volver al aviario de cautiverio. Las aves serán vigiladas permanentemente a través de sistemas de telemetría.
La neozelandesa Francesca Cunninghame, científica de la Fundación Charles Darwin a cargo del proyecto, explicó que el programa se empezó a planificar hace unos tres años y destacó el trabajo en equipo para "la recuperación de la población silvestre del pinzón de manglar".
Este tipo de ave es la más rara de las trece variedades de pinzón investigadas por Darwin en las Galápagos en 1837, estudio que luego le valdría para elaborar su teoría sobre la selección natural y evolución de las especies.
Con unos 132.000 kilómetros cuadrados de reserva marina, Galápagos, situado a unos mil kilómetros al oeste de las costas de Ecuador, es uno de los archipiélagos oceánicos más grandes y con mayor biodiversidad del mundo y debe su nombre a las tortugas gigantes que habitan sus islas.
EFE

sábado, 22 de febrero de 2014

Quién hace caja con el cambio climático

Empresas y fondos apuestan por industrias que se beneficiarán del aumento de las temperaturas. Entre sus apuestas: el agua, el gas natural licuado y las lámparas 'led'.


Vista del pantano de la Viñuela, en Málaga, con un bajo nivel de agua debido a la sequia, en 2008. / GARCIA-SANTOS
El año pasado un satélite de la Nasa registró en la Antártida 92,9º bajo cero. La segunda temperatura más baja de la historia. Incluso en los veranos marcianos, en sus polos, la climatología resulta más benigna. A la vez, el periodo que va de 1983 a 2012 el más cálido en 1.400 años, según las conclusiones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. En este mundo extremo, en el que la nieve cae como estalactitas y en el que la OCDE advierte de que casi la mitad de la población mundial vivirá en 2030 en condiciones graves de estrés hídrico, algunos se preparan para hacer (mucho) dinero.
El calentamiento global aumenta la posibilidad de padecer alergias, incrementa los déficits nutricionales, multiplica la exposición de la población a catástrofes ambientales y enfrenta a millones de seres humanos al desabastecimiento de agua y alimentos. Frente a esta situación, la industria actúa de dos formas: adaptándose o innovando. Y ambas pueden ser muy lucrativas. Por eso ante esta “nueva normalidad” algunos emprendedores han lanzado diseños innovadores como barreras contra tormentas marinas, islas y penínsulas artificiales o plantas desalinizadoras. El negocio lo abarca casi todo. Desde energías renovables (solar, eólica, marina) hasta sistemas para manipular el clima (geoingeniería).
El negocio abarca desde energías renovables
hasta sistemas para manipular el clima
Pero al lado de quienes crean viven quienes, sencillamente, aprovechan las nuevas oportunidades. La previsible carestía de agua está provocando que cada vez más países e inversores acaparen tierras en África y Latinoamérica para asegurarse reservas acuíferas. La plataforma Land Matrix ya contabiliza 35,64 millones de hectáreas de tierras (casi cuatro veces el tamaño de Portugal) acaparadas en el mundo. Además, como señala el periodista McKenzie Funk, quien acaba de publicar Windfall (The Booming Business of Global Warming), “el deshielo en el Ártico abre paso a la explotación de las petroleras” y a nuevas rutas de navegación y comercio, lo cual, a la vez, podría avivar la tensión geopolítica entre los países de la zona.
Los expertos alertan además sobre los efectos de este fenómeno en la producción global de alimentos. “El cambio climático minará la producción mundial de alimentos, la convertirá en más imprevisible y veremos con mayor frecuencia periodos de escasez. La crisis alimenticia de 2008 es un buen ejemplo. Compañías como Cargil, que controla el negocio del grano, Monsanto [también habría que sumar a Bayer y Basf], primer fabricante de semillas genéticamente modificadas, o Yara, que domina el mercado de los fertilizantes, obtienen ya beneficios récord”, avisa Devlin Kuyek, experto de la ONG Grain. Y advierte: “El control de las multinacionales resulta cada vez más extremo”. Para lo discutible y para lo encomiable. En el sector del automóvil, los coches híbridos impulsados por General Motors, Honda, Ford y, sobre todo, Toyota sitúan a estos fabricantes como otros de los ganadores del calentamiento global.
La quiniela de vencedores incluye también a otras industrias. Giles Money, de la gestora Schroders, espera que “la industria de la iluminación por led [consume mucho menos que las luminarias tradicionales] crezca significativamente este año”. Habla, incluso, de un 30% para los próximos ejercicios y cita también al sector de la construcción, sobre todo en los mercados desarrollados, y al comercio electrónico, cuya baja huella de carbono, según Money, permite a los distribuidores mejores precios. Por su parte, Luciano Diana, gestor del fondo Pictet Clean Energy, abre la conversación con un recuerdo. “El mundo gasta de media el 8% de su riqueza en energía, pero dos terceras partes se pierden antes de llegar al usuario”, sostiene. Bajo estas condiciones, el gran beneficiado del cambio climático será la eficiencia energética. Y ahí estarán las compañías de gas natural comprimido y licuado, que es más barato y limpio que el petróleo o las empresas relacionadas con el ahorro de energía en la industria (Fanuc, Rockwell Automation o Delta Electro.
Son nombres que forman frases, que construyen párrafos que crean páginas que escriben la novela del negocio del cambio climático. Y en ella, los seguros y las empresas que manejan información meteorológica harán caja. Por eso, Monsanto adquirió el año pasado la firma Climate Corporation, que suscribe seguros meteorológicos para granjeros. La idea es vender información a los agricultores que emplean sus semillas modificadas genéticamente. Quien conozca el tiempo (una buena oportunidad de negocio, por cierto, para el operador español de satélites Hispasat) ganará millones. A esa carta también juegan los grandes del seguro como AON, AIG, Zurich, Swiss Re o Lloyd’s. Esta última ve la cuenta de resultados fuera. “El cambio climático tendrá más impacto en otras partes del mundo antes que en el Reino Unido. Al ser Lloyd’s una aseguradora global tenemos la responsabilidad de analizar estos impactos y asegurarnos de que todo, incluyendo precios y pólizas, va en consonancia con estos cambios”, indica Trevor Maynard, alto ejecutivo de Lloyd’s.
Ahora bien, una de las habilidades del capitalismo es su destreza para transformar un problema en un activo financiero con el que ganar dinero. Ya sea tangible, como el agua, o inasible como el dióxido de carbono. Aun así, para los inversores en el cambio climático la clave habita en el agua. Las emisiones de carbono son invisibles. Pero los glaciares que se derriten, el agua que se evapora o las lluvias que caen torrenciales son el auténtico rostro del cambio climático.
A partir de 2006, después de que Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos con Bill Clinton, presentara el documental Una verdad incómoda y que el deshielo en el ártico alcanzara en aquellos días su nivel récord, la industria financiera “reaccionó” a su manera. En solo dos años se lanzaron 15 fondos que invertían en agua y sus aledaños. En un suspiro reunieron 13.000 millones de dólares (9.492 millones de euros) y los grandes de la industria Goldman Sachs, UBS o Credit Suisse ficharon a analistas hídricos. Algo insólito. El agua iba a ser el petróleo de la nueva centuria, dijeron. En verdad, “una puerta abierta al hidrocolonialismo”, ironiza Gustavo Duch, coordinador de la revista Soberanía Alimentaria. De hecho, Goldman Sachs escribió en 2008: “A riesgo de ser alarmistas, vemos paralelismo con la economía maltusiana [Esa apocalíptica teoría que advierte de que no hay recursos para todos]. Globalmente, cada 20 años el consumo de agua se duplica”.
Con el paso del tiempo, los fondos han suavizado esa posición tan dramática. Y durante la crisis financiera algunos productos especializados en energías renovables y cambio climático sufrieron salida de capitales. DWS —gestora del Deutsche Bank— transformó su DWS Climate Change Fund por un más genérico DWS Invest Clean Tech, que gestiona algo más de nueve millones de euros.
Aun así, los analistas del banco privado Julius Baer estiman que solo en Suiza hay bajo gestión 50.000 millones de francos (40.900 millones de euros) en fondos asociados al calentamiento global. “Y han crecido” —afirma la entidad helvética— “más de un 30% anual durante los últimos cinco años”. Es más, el fondo que gestiona las pensiones danesas acaba de anunciar que invertirá 188 millones de euros en proyectos que luchen contra el cambio climático.
A estas alturas del problema pocos dudan del potencial económico de la unión del hidrógeno y el oxígeno. “En algunos países existe un mercado para los derechos del agua, pero vemos poco valor ahí. Sin embargo, hay mucho por invertir en compañías activas en el ciclo del agua. Infraestructuras (diseño de plantas de tratamiento, válvulas, tuberías), reciclaje así como tecnologías relacionadas con este elemento (filtración, desinfección, control de la calidad)”, desgrana Jens Peers, jefe de Inversiones de la gestora Mirova. Aquí encajarían, por ejemplo, las españolas Abengoa o Gamesa. “Todo lo relacionado con el desarrollo de nuevas tecnologías bajas en carbono tiene potencial”, resume Peter Sweatman, director ejecutivo de la consultora Climate Strategy.Al fin y al cabo, los estrategas financieros del mundo piensan de forma más sencilla de lo que creemos. Casi nada es compleja econometría, sino pura lógica. “No existe ningún sustituto del agua a ningún precio. Y no se puede fabricar”, narra, en el libro Windfall, John Dickerson, un antiguo analista de la CIA y fundador del fondo especializado en agua Summit Global Management. Bajo este escenario, el agua se siente huérfana —carece de una legislación que la proteja internacionalmente— y los inversores han puesto el ojo en ella. Uno de los resultados es un boyante negocio que mueve más de 300.000 millones de dólares (219.000 millones de euros) y cuyos beneficios se reflejan en los principales índices de Wall Street. En los últimos diez años —describe la gestora Fidelity— el S&P Global Water ha dado más dinero a los inversores que el petróleo, el gas o las materias primas. Incluso ha superado en rentabilidad al S&P 500, que agrupa a la crème de la crème de las grandes corporaciones estadounidenses.
En los últimos 10 años el índice S&P Global Water ha dado a los inversores que el petróleo o el gas
Lejos de España, en las gélidas tierras de Islandia, cuando sus habitantes miran a su alrededor, saben que son dueños de un tesoro. Tienen 25.000 veces más agua per cápita que los Emiratos Árabes. Y el brillo de sus glaciares ha atraído a inversores daneses, kuwaitíes, ingleses, chinos. Todos con una misma idea: usar viejos buques petroleros para transportar el agua. El cambio climático les permite acceder a más líquido y a la vez el deshielo abre caminos antes bloqueados.
Este fenómeno suena como una sinfonía a oídos de las grandes petroleras. “Repsol está presente en el Ártico en línea con su estrategia de diversificación geográfica”, cuenta a través del correo electrónico la compañía. La topografía de su presencia se “limita” a Alaska. En este santuario natural cuenta con 93 bloques en el mar de Chukchi, 67 en Beaufort y 231 en la zona de North Slope. En total, 391. Aunque todavía ninguno se encuentre en producción, el año pasado la empresa añadió 46 nuevos bloques en North Slope. Una evidencia del potencial que avizoran. “Lo que hace Repsol allí, con su presencia, es garantizarse un lugar a la espera de que el cambio climático haga el negocio todavía más accesible”, señala Sara del Río, de Greenpeace.
Este es el porvenir, el presente transita algo más tranquilo. “No se han identificado riesgos físicos relacionados con el cambio climático tan potentes como para provocar una modificación sustancial de nuestras operaciones”. Así lo sostiene la firma de transportes UPS, uno de los futuribles beneficiados, junto a sus competidores (TNT, DHL, FedEx), del deshielo ártico al abrirse nuevas rutas.
Aunque quizá lo más preocupante sea que el calentamiento global no solo deja vencedores y vencidos en la economía sino también en la geopolítica. “En todos los análisis Rusia es un ganador del cambio climático. Su tundra será cultivable, el deshielo permitirá acceder con mayor facilidad a los recursos naturales y facilitará las líneas de transporte”, enumera Gonzalo Escribano, director del Programa de Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano. “Por el contrario España será uno de los perdedores. Habrá más presión desde el Sáhel por las hambrunas, y la subida del mar provocará que el litoral mediterráneo español se transforme en marismas y aumente el riesgo de malaria”.

La nueva ‘hipoteca basura’

“Si no se corrige el desequilibrio entre las inversiones en altos y bajos contenidos de carbono, los riesgos relacionados con el cambio climático podrían herir al sistema financiero mundial como lo hizo en 2008 la crisis de las hipotecas subprime”. Esta es la predicción de Julian Poulter, director del Asset Owners Disclosure Project, una organización que protege los fondos de pensiones de sus miembros de las consecuencias del calentamiento global. Esa declaración, hecha al periódico británico The Guardian, es un aviso a las grandes gestoras de fondos, y a su, hasta ahora, mirar hacia otro lado. Porque en la traslación entre cambio climático y finanzas queda demasiado por hacer. Básicamente porque el mercado de emisiones (donde se fija el precio de referencia del carbono) no termina de funcionar y no ayuda a que el sector productivo cumpla sus objetivos climáticos. Emitir una tonelada de dióxido de carbono cuesta unos seis euros. Menos que un menú en una casa de comidas. Cuando en teoría el sistema estaba diseñado para que los derechos de emisión oscilaran entre 25 y 30 euros. El parón económico en Europa ha provocado que las empresas tengan un exceso de oferta (la Administración les asigna un número determinado de derechos) e invertir en ahorro no compensa, porque la tonelada se vende muy barata. “La situación que vive el mercado del carbono [en 2013 cayó un 38% a nivel mundial] no permite tampoco crear productos de inversión atractivos. Y esto es un gran hándicap”, advierte José Luis Blasco, responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG. “Porque si pienso que el precio del CO2 va a subir puedo crear un swap o un futuro [productos financieros de alto riesgo y elevada rentabilidad] y que la gente invierta”.

lunes, 17 de febrero de 2014

Crean una superpatata capaz de resistir la peor plaga

Modificada genéticamente, habría evitado la hambruna irlandesa de 1840

Científicos británicos han desarrollado unas patatas modificadas genéticamente que son resistentes a la plaga del hongo 'phytophthora infestans', que se considera la mayor amenaza para el tubérculo. Este logro, que ha requerido tres años de estudio, necesita ahora la aprobación de la UE para que se pueda comercializar.
La 'phytophthora infestans' ha afectado a los agricultores a lo largo de generaciones y fue la responsable de la hambruna irlandesa de la década de 1840. Según explican los expertos a la BBC, las patatas son especialmente vulnerables a este hongo, que aparece en zonas de gran humedad. La velocidad con la que esta infección se afianza y el impacto que causa son "devastadores" y pueden llegar a afectar a seis millones de toneladas de las patatas producidas en Reino Unido en un año.
Ante estas cifras, los investigadores del Centro John Innes y el Laboratorio Sainsbury comenzaron a buscar una solución agregando un gen a las patatas Desiree, de un pariente silvestre de América del Sur. A su juicio, el uso de técnicas para agregar genes extra fue crucial en el desarrollo de una planta resistente a la plaga.
"La cría de parientes silvestres es laboriosa y lenta, y para cuando un gen se introdujo con éxito en una variedad cultivada ya puede haber desarrollado la capacidad para superar la plaga", ha señalado el autor principal del estudio, Jonathan Jones. "Y creo que la genética es mejor forma que la química para controlar la enfermedad", ha apuntado.

Todavía no las han probado

En 2012, el tercer año de la prueba, todas las patatas no modificadas genéticamente se infectaron con el tizón tardío de agosto, mientras que los vegetales modificados permanecieron totalmente resistentes al final del experimento. Hubo también una diferencia en el rendimiento, con la nueva variedad se produjo el doble de cantidad de tubérculos.
Lo que los autores del trabajo, publicado en 'Philosophical Transactions' de la Royal Society B, no pueden comentar es el sabor de estas patatas, ya que se les prohibió comer la variedad transgénica. Sin embargo, aseguran que los nuevos genes no tienen por qué afectar al sabor.
"El balance será a favor de los agricultores. Puede que tengan que pagar más por la semilla, pero van a ahorrar en fungicida", ha concluido Jones.

viernes, 14 de febrero de 2014

Clima y medio ambiente: Los eventos climáticos extremos

 
Sequía en Dadaab, Kenia en 2011.-

Estas palabras “eventos climáticos extremos”, las vengo utilizando en los artículos que voy redactando por la significancia y pertinencia en un grado tan preciso para reflejar, lo más cercano posible, lo que está sucediendo en nuestro planeta.

El cambio climático y sus efectos.-

Resultado innegable que el hombre es responsable del cambio climático, cuando los patrones de consumo de recursos y la consecuente generación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), convierten a la Tierra en un “invernadero”.

Los GEI atrapan y retienen gran parte de la energía solar, se incrementa la temperatura atmosférica y se modifican en intrincado sistema climático global.

Es noticia diaria que los glaciares están desapareciendo, que las inundaciones arrasan con inmensas áreas urbanas y rurales, que olas de frío con nieve a niveles y cantidades extremas golpean fuertemente inmensas, en la antípoda, que las sequías se cobran con los animales, los cultivos agrícolas y los incendios forestales reflejan imágenes dantescas de destrucción. A toda esta clase de sucesos se los denomina como eventos climáticos extremos.

Siempre el clima hizo lo suyo, la diferencia y que preocupa ahora y de sobremanera es el vínculo entre las actividades altamente contaminantes, que en conjunto, como humanidad, venimos realizando desde el pasado siglo y el incremento en la frecuencia, fuerza y localización de fenómenos naturales sin precedentes anteriores. 

Se deben a procesos naturales.-

Se suele leer a algunos grupos claramente identificables por sus intereses o grado de preparación, que los eventos climáticos son achacables a la misma vida del planeta. Algo así como decir que tuvimos una glaciación ahora pasamos por un calentamiento global y si zafamos de oscilaciones durante millones de años, nuestro hogar global siempre nos dará cobijo, por ende hagamos a un lado nuestras preocupaciones ambientales y sigamos aprovechando los recursos naturales como ahora.

Pues no. Ese no es el discernimiento correcto y mas bien es el dañino que afecta a la sustentabilidad de la biosfera y nos lleva a “adormilarnos” más en lo concerniente a la educación ambiental.

Eventos insólitos.-

Por no usar otra denominación, algunos sucesos extremos de los últimos años que nos han dejado boquiabiertos han sido la mega inundación en Nueva Orleans por el huracán Katrina, la magnitud del huracán Sandy y los daños causados, las olas de frío que golpearon casi a todo Estados Unidos con temperaturas jamás registradas. 

En Asia, aún queda en nuestra retina lo sucedido en Filipinas cuando el tifón Haiyán borró pueblos enteros con una furia total. Los incendios forestales en Australia o en California que con más frecuencia ocurren y que nos dejan consternados al ver un infierno que destruye todo ante su paso. 

Las olas de calor, extraordinarias, que no hace muchos años atrás se cobró con la vida de miles de personas en Europa que ni se imaginaban que podría suceder, y así, podríamos seguir nombrando hasta el cansancio lo sucedido.
Imagen satelital del huracán Katrina.-

¿Qué hacer?

Muchas cosas están pendientes para hacer. Luchar contra la fuerza de la naturaleza es imposible. Domarla no es viable. Nos queda convivir con la misma sin agravar la situación actual.

El cambio de la matriz energética es prioritaria. Los combustibles fósiles y el carbón, que al ser utilizados generan los principales gases responsables del calentamiento planetario deberán ser reemplazados por otras fuentes menos agresivas (suena utópico) como la energía solar, geotérmica, eólica, entre algunas.

La modificación de los hábitos de consumo de una buena parte de la población será otra medida altamente efectiva (suena utópico, también). Consumimos los recursos desenfrenadamente al punto que necesitamos 1 ½ planeta Tierra para satisfacer nuestra demanda actual.

Es incorrecto, reduccionista e incompleto poner a todas las naciones en la misma bolsa. Jamás se podrá equiparar el impacto ambiental que genera China con el de Maldivas pero me animo a decir, para fines ilustrativos, que éstas propuestas pueden ser adoptadas por todos.

La educación ambiental es el pilar más fuerte y una herramienta contra la desidia global. Las soluciones o las medidas para revertir el proceso de deterioro ambiental difícilmente vendrán de la clase política o de los conglomerados económicos que tienen muchos intereses.

La educación deberá partir por exigencia nuestra, ejerciendo nuestros derechos básicos, elementales, en todo estamento público y privado. Desde la escuela, al hogar al estado y todo nicho que la sociedad tiene.

Ciudadanos educados son sinónimo de personas concientizadas que vamos por mal camino y que esos fenómenos naturales que con mayor frecuencia y fuerza ocurren deben ser considerados para reducirlos. Al fin y al cabo, puede que tú, quien nos honra leyendo esta nota estés cómodamente sentado en una ciudad, mientras millones de personas están perdiendo sus cosechas con las que te alimentas día a día.

Hay dos palabras importantes que no deben ser perdidas de vista, son la mitigación y la adaptación. Hay que trabajar para reducir o mitigar las causas que agreden al equilibrio natural del planeta y que en un tiempo, la convivencia entre un billones de individuos en un planeta con recursos finitos (e infinitos) sea armónica.

Querer pensar que si rompemos la utopía que indico y realmente damos un giro como humanidad habremos solucionado o borrado de un plumazo los problemas que nos aquejan sería una falacia. Los niveles de contaminación en suelos, aire, agua, y más son considerables y tomarán, vaya a saber cuántos cientos o miles de años más en desaparecer (en reducirse drásticamente). Por eso, adaptarnos a vivir con lo que causamos será vital para reducir las pérdidas humanas, económicas, etc.

Sabemos que el incremento del nivel del mar es un hecho de aquí a unos años y que por ejemplo, la mayoría de la población de Bangladesh se vería afectada mortalmente. ¿Por qué no adaptarnos ante un posible escenario como el citado urbanizando en tierras altas o modificando las viviendas? (¿utopía?).

Son sólo ejemplos, pueden estar en la senda de la factibilidad o no pero a nada…


Espero que puedas pensar al respecto y proponerte en ser parte de la solución. La unión hace la fuerza y la diferencia. No te demandará grandes sacrificios sino que pequeñas grandes modificaciones en ciertos hábitos de vida.